El taller portátil de Christian Vinck

Jairo Márquez Lugo

“Pienso que el arte latinoamericano contemporáneo es tremendo”, afirma. Christian “el Christiano” Vinck Henríquez (Maracaibo, 17 de diciembre de 1978) cumplió su primera década exponiendo el trabajo creativo que lo ha llevado a diversas latitudes. Su proyección en el ámbito internacional es, en promedio, superior a la de otros artistas de su edad o trayectoria. Agradece en tal sentido a su colega y paisano Alberto Asprino, quien lo llevó al Salón de Jóvenes Artistas de Caracas e hizo catapultar su floreciente carrera.

-¿Tu arte tiene un mensaje universal, o más bien local?

-Me gusta pensar que la respuesta a ambas preguntas es afirmativa.

-¿Cómo defines tu arte con palabras?

-No soy de definiciones. En realidad, creo que uno no es el más indicado para definir su propia obra.

-En una entrevista que ofreciste alguna vez, se refirieron a ti como “el alquimista del arte”, ¿te sientes cómodo con esa etiqueta?

-No tanto, y me da risa. No tiene mucho sentido al fin. Creo que le dije a quien escribía el artículo que, para mí, pintar es de alguna manera una especie de alquimia, refiriéndome así al proceso y naturaleza artesanal y espiritual que es propio de la pintura. En esa época, el trabajo lo hacía con prácticamente nada, con muchos materiales de desecho y telas mal cortadas -aguadas de restos y pintura prestadas-, con lienzos viejos o con cualquier tabla que me encontraba, en un lugar muy pequeño o en casa de mis amigos. De alguna manera, las cosas siguen siendo así. Al final, ese orden o desorden es la naturaleza del taller y de la obra... Parte de mi taller es portátil. Por un tiempo fue un baño, un cuarto de depósito con una cama, una terraza por el (parque nacional) Henri Pittier y la sala de una casa en Maracaibo.

-¿Te debates con el arte digital en estos tiempos de globalización o te inclinas más bien por lo tradicional?

-No creo. No me inclino por ninguna de las dos tendencias. Me gusta mucho el arte digital, pero en realidad no lo domino muy bien, aunque tomo mucha fotografía digital. Es importante y especial para mí la naturaleza primitiva y artesanal de la pintura; todo está en uno y en las manos. Uno es hijo del tiempo en que vive, y siempre se obra con lo que se tiene y se puede.

-¿El arte sigue siendo underground o está llegando a las grandes masas en nuestras urbes latinoamericanas?

-No lo sé. Cada cuadro tiene su destino. Mi trabajo todavía lo hago en casa. Hay obras underground que son más masivas que cualquier obra popular. Para mí, lo esencial es que en la pintura esté la chispa y el duende. Al final, eso es todo.

***

Christian Vinck nació en Maracaibo, Venezuela, en 1978. Desde el 2003 ha expuesto en variedad de muestras colectivas e individuales en Maracaibo, Caracas, Valencia, Buenos Aires, Santiago y Sao Paulo. Participó en la 30ª Bienal de São Paulo, “La inminencia de las poéticas” São Paulo 2013; en Feria artBO, Concurso Arcos Dorados de Pintura Latinoamericana, Tercera Edición, ArteBA. Buenos Aires; Ch. ACO, Feria de Arte Contemporáneo de Santiago, Chile; 20º Feria Iberoamericana de Arte (FIA), en Caracas, Barrio Jovén, ArteBA. Buenos Aires, en Pinta, The modern and contemporary Latin American artfair, Metropolitan Pavilion, Nueva York; entre otras.

Fotos: www.carmenaraujoarte.com, www.oficina1.com, www.traficovisual.com, www.galerialeme.com; Christian Vinck.

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