Sueños de cuarentena

Lola García Garrido

“Desde que empezó la cuarentena, una de las sensaciones que más me llamó la atención fue la de estar durante el día muy activa en muchas tareas y recién al llegar la noche, notar que aparecían “los fantasmas”.

Mis sueños cambiaron y empecé a escribirlos. Esto me ayudó a entender (o sentir que entendía) algunas cosas. Comenté esto con gente y noté que a muchxs les pasaba lo mismo.

Rápido pensé en Grete Stern, fotógrafa alemana que durante el nazismo migró a Argentina y ahí trabajó en una revista para mujeres. Su sección consistía en recibir los sueños escritos que enviaban las lectoras y realizar un fotomontaje semanal sobre alguno de estos sueños. Sin buscarlo y con el tiempo, Grete había logrado ilustrar una época de machismo y opresión de la mujer a partir de sus creaciones. Casi prácticamente el denominador común de los sueños era la opresión de la mujer. Entonces se me ocurrió copiar a Grete y juntar sueños hoy: Sueños de cuarentena.

Es posible que haya coincidencias en algunos de los temas en esos sueños, pero también muchas diferencias de acuerdo a las circunstancias socio-económicas y personales de cada unx. Y el inconsciente nunca miente (creo)”.

Sueño Nº 01: Caldo humano

El sueño empieza con un plato de sopa, plato blanco. Hondo. Con un líquido amarillo claro en la superficie y al fondo un líquido espeso naranja amarronado. Pregunto a alguien: ¿qué es? Sin saber quién es. Delantal blanco lleva él. Me dice: “Caldo humano.” Me cuenta que hay caldos más esenciales que otros. Que hay algunos que tienen más consistencia en el fondo. Eso es todo.

Sueño Nº 05: Cruzar el charco

 Contexto barbijos (mascarillas), guantes, etc. Algo pasaba en el ambiente. Iba a visitar a una amiga. Tenía un sobretodo como abrigo. Había que cruzar un camino o calle con agua, tipo estancada. Pero cuando pisaba era re profunda, pero cuando estaba ahí el agua se retiraba como cuando el mar se aleja preparando la ola gigante y ahí logro seguir. Pero me comentan que es que hay como un monstruo sin forma en el agua y que hay que tener cuidado… al final fui como a un Airbnb donde me alquilaban un cuarto, en una esquina ventanal, pero era una zona tipo Tigre. El agua pasaba por debajo del cuarto y me daba miedo a la noche que el monstruo ese apareciera.

Sueño Nº 07: Lactancia subrogada

Soñé que tenía que hacerme cargo de una especie de roedor recién nacido. Tenía que cuidarlo y amamantarlo como si fuera mi hijo. Me causaba una especie de ternura, porque era muy pequeño e indefenso, a la vez que repulsión.

Sueño Nº 10: La vacuna vegana

Ayer soñé que encontraba la cura del coronavirus haciendo un licuado de remolacha. Primero me enteraba que en la remolacha había un componente del virus y nadie quería comerla... y después aparecía en una mesa rectangular con bastante gente alrededor y con un licuado violeta explicándole a la gente que había fabricado un remedio con el mismo virus extraído de la remolacha. Estábamos todos contentos y asombrados.

 

Sueño Nº 12: Visitas

Mi sueño es como la cola de muchos sueños que terminan siempre igual: me levanto, en el sueño, porque oigo un ruido de la ventana y cuando descorro las cortinas, me encuentro a una cigüeña apoyada con las patas en la baranda que y la cara aplastada contra el cristal y que me mira y me sonríe.

 

Sueño Nº 18: Da igual

Soñé que salía a la calle y de repente me daba cuenta que iba con camiseta pero desnuda por abajo, es un sueño muy recurrente pero lo extraordinario es que me daba completamente igual. (generalmente en los sueños lo paso fatal cuando me ocurre eso)

 

Sueño Nº 22: ESCONDER

Yo era un drag Queen y era amiga de Dyzhy el hije de Alberto. Y estábamos preparándonos para salir de fiesta. (Las drag queens se hacen un Tuck, que es pegarse el pito para atrás con cinta para esconderlo) cuestión que yo me hacía un Tuck y miraba mi entrepierna con una malla y veía un bulto, y pensaba "pero si yo no tengo pito”. Y estaba vestida con una mini azul Francia y unas botas negras altísimas.

Sueño Nº 24: El abrazo

Por fin podía ver a mi familia, había llegado esa fase. Mi madre vino en coche a buscarme para llevarme a la aldea a casa para ver a mi padre y mi hermano también. Pero yo no quería, tenía tos y me daba miedo, creía que era irresponsable por mi parte, pero aún así, tenía que ir porque mis padres creían que en realidad era una excusa para no verles y me sentía fatal. De camino está la casa de mi abuela, pues mi madre a su altura paró el coche y me obligó a bajar a saludar a mi abuela, me decía que no pasaba nada, que solo era para que me viera ella a mí y yo a ella, a dos metros de distancia. Pero claro, mi abuela al verme lo primero que hizo fue abrazarme. Y mi tía. Y llevaba los guantes mal puestos, porque no era capaz de estirarlos y que le cubriesen la palma de la mano también. La sensación del sueño era horrible, me sentía responsable por estar allí y angustiada. Luego continué caminando hasta la casa de mis padres, y allí estaban mis otros abuelos, desconozco por qué porque no viven ahí. Pues al saludar a mi otra abuela, ella no me devuelve el saludo, me mira unos segundos y continúa su marcha. No entendí nada. Me puse a llorar y mi madre me decía que no me había reconocido, que era normal, muchos días sin vernos. Me desperté con una sensación súper horrible.

 

*

Para Sueños de cuarentena, Lola García Garrido invitó a la gente a que le envíe los sueños que hayan tenido durante el confinamiento. De los recibidos, eligió uno por semana para ilustrar con fotomontaje y de a poco armó un mapa visual de cómo nos sentimos en la cuarentena. La serie continúa.

 

*** 

Lola García Garrido. El deseo de comunicarme me llevó a la fotografía a los 16 años y sigo nutriéndome y expresándome a través de las artes visuales, escénicas y musicales. El arte, en todas sus formas, es el motor de lo que hago.

 

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